Se presenta como un corazón que ya no pertenece a un solo lugar, sino a muchos. Su superficie, construida como un mapa mundi alterado, invierte el orden natural: donde debería haber agua, hay tierra. Esta transformación no es solo estética, es emocional. Habla de la nostalgia, de la pérdida de equilibrio, de la sensación de que algo esencial ya no está en su sitio. Las texturas terrosas, las variaciones de color y las marcas orgánicas construyen un territorio fragmentado, erosionado, que no es solo geografía, sino memoria.
Las raíces que emergen del corazón no solo lo atraviesan, lo conectan. Representan el origen, la pertenencia, aquello que permanece incluso cuando el cuerpo está lejos. La incorporación de arenas reales de distintos lugares de El Delta, Marruecos y de los territorios de los propios jóvenes convierte la pieza en un mapa emocional colectivo. La obra nace de ese proceso compartido con jóvenes en situación de vulnerabilidad, donde la melancolía no es solo tristeza, sino un vínculo constante con lo que se ha dejado atrás. Y en esa dualidad habita su sentido: estar en un lugar mientras el corazón sigue perteneciendo a otro.
Melancolia M
- 28cmX16cm


