- Es un corazón que ha dejado de correr. La estética de la pieza —cubierta de musgo y brotes verdes— no habla de impacto, habla de tiempo. De un crecimiento lento, constante, casi imperceptible. La vegetación no irrumpe, no invade: se posa, se asienta, se expande sin prisa. Cada textura blanda, cada tono verde, cada capa orgánica transmite esa pausa natural con la que la vida vegetal se desarrolla. Nada ocurre de golpe, y sin embargo, todo está ocurriendo. La luz no dramatiza, acompaña. No hay tensión, no hay urgencia: solo continuidad.
Esta obra nace de un proceso compartido con jóvenes en situación de vulnerabilidad, donde la tranquilidad se ha trabajado como una conquista interna. No es ausencia de ruido, es aceptación del ritmo. Es entender que no todo tiene que resolverse ahora. Que la vida, como estos brotes, avanza aunque no la estemos empujando. Aunque no la estemos controlando.
El corazón no se fuerza a sanar, no se exige crecer más rápido. Simplemente permite. Permite que lo vivo haga su trabajo. Y ahí reside la esencia de la pieza: la tranquilidad es confiar en que todo sigue su curso… y que, incluso en silencio, todo va bien.
Tranquilidad S
290,00 €Precio
- 28cm X 16cm


